En el sector salud, la prioridad número uno es la seguridad, por lo que se crean protocolos de bioseguridad como una medida para reducir los contagios y contaminaciones. Es posible que hayas oído de las IAAS, un término técnico para lo que antes se conocía como infecciones nosocomiales u hospitalarios. Son un riesgo constante y por ello, te explicaremos el papel de las bolsas para RPBI para reducir el contagio y mejorar la higiene.
¿Qué es una IAAS?
Una IAAS es cualquier infección que un paciente adquiere durante el proceso de atención en salud y que no tenía al momento de ingresar. Aunque son más comunes por un descuido, un mal tratamiento o la exposición con patógenos de otros pacientes, no es la única forma de conseguirlas. ¿Sabías que una bolsa RPBI rota o mal sellada puede ser el punto de partida de este tipo de brotes? Así es, el manejo de las bolsas también tiene mucho que ver con la salubridad.

El riesgo de contaminación cruzada por bolsas RPBI
Un patógeno, considerado como bacteria o virus, puede viajar desde el residuo hasta un paciente o trabajador de salud en varios pasos si no se contiene desde el inicio:
- Fallo en el envasado: Las bolsas de baja calidad no tienen el calibre adecuado, por lo que no soportan el peso y se rompen al ser manipulada. Eso o que se llene al 100%, lo que no permite el cierre hermético.
- Derrame: Los fluidos contaminados se derraman en el suelo, en los carros de transporte o en la superficie del contenedor exterior.
- Contacto indirecto: El personal de limpieza o el camillero toca la superficie contaminada y, sin darse cuenta, transporta esos patógenos a áreas limpias, teclados, o manijas de puertas.
- Infección (IAAS): Un paciente vulnerable o un trabajador entra en contacto con esa superficie contaminada, y se produce la IAAS.
Bolsas RPBI certificadas: la estrategia de su manejo correcto
Conoce su calibre mínimo
El primer paso para evitar IAAS es invertir en bolsas RPBI que cumplan con el calibre mínimo que exige la NOM-087. Las bolsas certificadas están diseñadas para no romperse, resistiendo la tensión, el peso de los materiales empapados y todo el proceso de tratamiento posterior cuando sale de la clínica. Si la bolsa tiene un calibre menor, se rompe y el patógeno escapa, produciendo la cadena de infección de las IAAS.

Llenado al 80% y sello hermético
Al final, tener una bolsa de calidad no sirve de nada si se sella mal, para prevenir IAAS, la regla es estricta y es que toda bolsa y contenedor se llena solo al 80% de su capacidad, el 20% restante es el espacio de seguridad. Haz un nudo en el cuello o usa cinta adhesiva industrial, para crear un sello hermético que evite que cualquier fluido o aerosol se libere durante el traslado interno.
Evitar el contacto y el almacenamiento correcto
Una vez que la bolsa RPBI está perfectamente sellada, el riesgo sigue siendo manejable si se sigue el proceso de desecho correcto dentro de la instalación médica o que maneje este tipo de contenido.
- Recolección con EPP: El personal que maneja las bolsas selladas debe usar guantes y batas siempre.
- Traslado contenido: Las bolsas selladas deben ir en contenedores RPBI rígidos y cerrados, como carritos o botes grandes, durante el transporte interno. Así, si la bolsa tiene una pequeña fuga, el contenedor rígido la atrapa.
- Almacenamiento temporal: Las bolsas deben esperar la recolección en un área designada, lejos del contacto con pacientes, reduciendo las posibilidades de contaminación ambiental.

Un buen manejo de las bolsas RPBI es un acto de bioseguridad que protege a pacientes, trabajadores y la reputación de tu centro, previniendo la dispersión de IAAS. No te arriesgues a pagar el precio de un incidente.
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