La gestión de los punzocortantes RPBI en hospitales no termina cuando se depositan en el contenedor rojo, en realidad ahí es donde empieza un proceso crítico de contención y eliminación para evitar que ese residuo se convierta en un riesgo sanitario para la comunidad.
Por razones de seguridad, las agujas y jeringas contaminadas no se desechan en la basura municipal, debido a que deben tener un tratamiento final en el que se elimine cualquier patógeno que pueda suponer un riesgo de salud. Aquí te explicamos todo ese proceso a detalle:
Gestión de residuos RPBI: Eliminación de punzocortantes
Clasificación de los residuos punzocortantes
En el contenedor rígido rojo solo deben ir objetos que puedan cortar o pinchar, tales como: agujas de jeringas desechables, navajas, lancetas, bisturís y estiletes de catéter. Es importante que no se tiren otros residuos en este contenedor, como jeringas completas o gasas, esto satura el recipiente innecesariamente y complica su tratamiento final.

Almacenamiento temporal de los RPBI
Una vez que el contenedor llega al 80% de su capacidad, se sella de forma definitiva. Aquí es donde la calidad del envase es muy importante: El personal de intendencia traslada los botes cerrados hacia el área de almacenamiento temporal de RPBI.
Este lugar debe estar separado de las áreas de pacientes y cocinas, estar ventilado y etiquetado. Los punzocortantes pueden permanecer aquí un tiempo determinado, según la generación de volumen de residuos y el tamaño del hospital, antes de que el transporte autorizado pase por ellos.
Recolección y transporte externo de los residuos RPBI
Una empresa especializada y autorizada por la SEMARNAT recoge los contenedores destinados para los RPBI. En cada entrega se genera un Manifiesto, que es un documento legal que garantiza que el hospital entregó los residuos y que la empresa se hace responsable de llevarlos a su destino final sin derrames en el trayecto.
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Tratamiento: La eliminación del riesgo
Existen dos opciones principales para que una aguja deje de ser peligrosa:
- Incineración: Es el método más común para punzocortantes. Se someten a altísimas temperaturas en hornos controlados, reduciéndolos a cenizas estériles e irreconocibles.
- Esterilización y trituración: En algunas plantas, los residuos pasan por un autoclave industrial para matar cualquier virus o bacteria. Después, pasan por una trituradora que destruye la forma física de la aguja, convirtiéndola en material inofensivo que puede ir a un relleno sanitario especial.

¿Por qué el contenedor es la pieza clave de este proceso?
Si el contenedor se rompe en el paso 2 o se abre en el paso 3, toda la cadena de seguridad se rompe. Un pinchazo en el personal de recolección es tan grave como un pinchazo en el quirófano.
Los contenedores para punzocortantes deben ofrecer ciertas características esenciales, tal como lo pide la NOM-087, para su manejo seguro y que puedan resistir bien hasta el tratamiento final. En Grupo Alveo contamos con contenedores para punzocortantes diseñados tal como lo pide la normativa, para asegurar una trazabilidad completa y que mejoren la seguridad hospitalaria.
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